Si lavamos a temperaturas bajas o con agua fria no sólo ahorramos energía, también cuidamos las prendas.
Utilizar los programas de prelavado únicamente cuando la ropa está demasiado sucia. Así evitamos el consumo de energía en exceso.
Dosificar el jabón de acuerdo a la cantidad de ropa y al grado de suciedad, ya que demasiado jabón puede perjudicar tu ropa, y el lavarropas.
La seguridad es otro aspecto a tener en cuenta: tanto el lavarropas de carga frontal como el de carga superior deben tener bloqueo de la puerta durante el funcionamiento y apertura retardada.
Comprobar la accesibilidad. Para la comodidad del usuario, hay que fijarse en la puerta (cuanto mayor es el diámetro y su ángulo de giro, más accesible resultará el lavarropas.
Verificar la instalación del lavarropas con personal idóneo para evitar el mal funcionamiento del aparato.